¿Esperas
encontrarme como siempre, acodada en la barra, saboreando la copa de
ron mientras te miro a través del humo de los cigarros? Esta noche
no será así, cariño... Hay que saber jugar a juegos nuevos, y los
míos nunca dejan indiferente.
Mira,
sí, en el centro de la pista... Esa figura que se contonea al ritmo
de la música y que te mira por encima del hombro mientras se muerde
el labio. No soy yo, pero ¿a que por un momento me has imaginado
ahí?
No,
ahora en serio, mira detrás de ti... Te guiño un ojo y vuelvo a
desaparecer, juego con tu mirada, te observo mientras mis manos
desabrochan los botones de tu camisa en mis continuas vueltas y tú
sigues buscándome entre la gente.
Cariño,
todavía no me conoces... Puedo ser constante como la tormenta, pero
volátil como una pluma... de fuego.
Agárrame,
bésame,
sujétame, desvísteme,
devórame, incéndiame.
Sin
compasión. Yo no la tendré tampoco contigo, cariño.
No hay comentarios:
Publicar un comentario